Capítulo II
Encuentro con Satán
Por
fin aparece ante ellos un impresionante Castillo, el puente se levanta para
franquear la entrada a la pequeña comitiva. En el amplio salón medieval un
sirviente irrumpe en la estancia y exclama:
—Señor,
el sacerdote ya está en el Castillo.
—Bien,
hacedle pasar.
El
noble castellano curtido en mil batallas, secándose las lágrimas, avanza hacia
al anciano religioso y ambos se funden en un estrecho abrazo.
—Necesitaré
ayuda, si todo es como me informabais en vuestra carta.
—Intentaré
hacer todo lo humanamente posible, Monseñor.
—Estuvisteis
a punto de haber sido sacerdote, algo habréis aprendido. Llevadme hasta él.
En
una enorme cama yace un niño de apenas dieciséis años fuertemente atado, el
rostro, antes tranquilo, se transforma en una horrible mueca al irrumpir en el
dormitorio el sacerdote exorcista acompañado del señor Marqués. El cuerpo se
agita y contorsiona al tiempo que emite sonidos guturales e ininteligibles.

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